viernes, 12 de abril de 2013

UNA NARANJA


Hoy he cenado Naranja, y mientras la pelaba poco a poco su aroma comenzaba a llegarme un perfume dulce y acido pero absolutamente embriagador, mis manos hundidas en la piel apartándola hasta dejar un corazón de seda naranja, siempre naranja, no recordaba lo dulce que puede llegar a ser el néctar de una naranja, el jugoso zumo, durante el primer mordisco.

Algo tan simple. Paso delante de un millón de fruterías cada día y las veo ahí, en las cestas o en las estanterías, naranjas, luminosas destacando del resto… estoy tan acostumbrada que me había olvidado de lo fantásticas que son, y he pensado (aparte de que voy a comer mas naranjas) que siempre habían estado ahí, podría haberlas disfrutado así cada día, pero no las veía, y si no soy capaz de ver unas simples naranjas ¿que mas me estoy perdiendo? Creo que voy a prestar mas atención a mi alrededor, ¿quizás descubra algo más que siempre había estado ahí?

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