Y de plumas rellenados,
y de sedas estampados ,
dormí mis sueños al atardecer.
apague todas las brasas,
encendidas ya las sabanas
,
y dejé mi cuerpo perecer.
En el mundo de las estrellas ,
volaron raudas toda ellas ,
a los confines de mi alma,
hasta que todo quedo en calma.
Y de vida fueron mis sueños ,
en esas horas pueden ser dueños ,
del tiempo vivo ,
del silencio amigo ,
que en la noche elijo quien ser.
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